TEMA 3:
LAS GRANDES UNIDADES DEL RELIEVE PENINSULAR
1- La organización del relieve peninsular.
Llamamos conjuntos morfoestructurales a aquellos relieves cuyas formas y evolución
están estrechamente relacionados con la estructura geológica. Con los rasgos
generales de relieve: roquedo, evolución geológica y modelado, podemos
distinguir tres grandes conjuntos morfoestructurales:
a.
Macizos antiguos, integrados por las montañas de
altitud media, cumbres aplanadas y ocasionalmente reducidas a penillanuras, como
corresponde a la gran acción erosiva que han experimentado en el transcurso de
los tiempos geológicos. Los materiales constituyentes son paleozoicos,
plegados por la orogénia herciniana y deformados por el plegamiento alpino. Integran el zócalo del relieve peninsular y fueron objeto
de un rejuvenecimiento como consecuencia del plegamiento alpino. Ofrece
ejemplos de relieve apalachense.
b.
Cordilleras alpinas, surgidas tras el último
gran plegamiento y formadas por materiales jóvenes, fundamentalmente calizos.
Se integran en el ámbito de las grandes cordilleras que circundan el
Mediterráneo en todas sus riberas (Alpes, Apeninos, Cárpatos, Cáucaso, Atlas,…)
y hallan sus mejores representaciones en los Pirineos y en las cordilleras
Béticas, las cuales se formaron por la compresión de las placas sobre los
materiales depositados en el mar de Thetis
c.
Depresiones. Hay dos tipos:
·
Interiores: Fragmentos hundidos del viejo
zócalo paleozoico, que han sido rellenadas por los aportes sedimentarios,
cuyos mejores ejemplos son la cuenca del Duero y La Mancha.
·
Exteriores. Las situadas entre los bordes
de los macizos antiguos y las cordilleras alpinas, que ocupan antiguos golfos
marinos o brazos de mar, igualmente colmatados por los aportes sedimentarios,
en este caso procedentes de las cordilleras alpinas recién surgidas, de gran
altitud, materiales blandos y, en consecuencia, fáciles de erosionar. Son las
depresiones del Ebro y del Guadalquivir.
Esquema general del relieve de la península Ibérica.
2- La
Meseta y las cordilleras interiores.
2.1. La
Meseta.
Desde el punto de vista
geológico, la Meseta
constituye el núcleo primitivo y la pieza fundamental del solar ibérico
(ocupa aproximadamente un 45% de la superficie). Ocupa el oeste de la Península Ibérica
y se encuentra basculada hacia esta dirección en un 0.3%. Su altura media
excede los 600 metros
y se halla dividida en dos mitades por el Sistema Central. Al Norte
queda la submeseta septentrional, cuya altitud media supera los 700 metros, llegando
incluso a los 1000 metros en la zona
nororiental (provincia de Soria). Su superficie alberga la cuenca del Duero e
históricamente coincide con los primitivos reinos de León y Castilla o bien la
actual comunidad de Castilla-León. Al Sur se extiende la submeseta
meridional, de altitud más moderada (sobre 600 m) y dividida, a su vez,
en dos mitades por los Montes de Toledo, que se interponen entre los ríos Tajo
y Guadiana. Estas tierras fueron incorporadas algo mas tarde a los reinos
cristianos y recibieron las denominaciones de Extremadura y Castilla la Nueva. Presenta materiales
paleozoicos, hercinianos, que fueron reducidos a penillanura en el mesozoico
por efectos de la erosión y que fue afectada por la orogenia alpina que
produjo los siguientes fenómenos geológicos:
a) La
fractura e individualización en
bloques, algunos de los cuales se elevaron y otros se hundieron.(Se elevan las
cordilleras y se hunden las depresiones)
b) El plegamiento de los bordes exteriores.
c) La
basculación hacia el Océano Atlántico como hemos señalado anteriormente
reestructurando la red hidrográfica, que antes llevaba dirección al
Mediterráneo y ahora lo hará al Atlántico.
Como hemos mencionado, la Meseta se divide en dos
mitades por el Sistema Central. Ambas forman dos unidades diferenciadas:
a.
Submeseta Norte: Tiene una altitud media elevada (cercana a los 800 m.) y se encuentra
ocupada por la cuenca del río Duero. Estructuralmente, se caracteriza por tener
una base formada por un zócalo duro y antiguo (paleozoico), cubierto por
materiales sedimentarios, más blandos y flexibles procedentes de las eras
Secundaria y Terciaria. El paisaje resultante se resume en el Páramo (extensión de terreno compuesta
por materiales resistentes a la erosión en su superficie (costras de caliza y
debajo materiales blandos) y, por tanto, con una mayor elevación que el terreno
circundante) y la campiña (terreno
de ondulación suave, compuesto por los materiales blandos). La campiña es un
terreno apto para el cultivo y para el asentamiento humano. A su vez, el páramo
se ha utilizado tradicionalmente como zona de pasto para el ganado pues al
tratarse de terrenos silíceos duros no son apto para el cultivo, aunque se
puede dar una agricultura de cereal muy pobre.
b.
Submeseta Sur: De altitud media más baja que la
norte (unos 450 mts. de media sobre el nivel del mar). Está dividida por los
Montes de Toledo, lo que ha generado dos cuencas, la del río Tajo y la del río
Guadiana. La submeseta sur tiene también, estructuralmente
(=geomorfológicamente) hablando, una base de materiales duros y antiguos
(paleozoico), cubierta por una capa de materiales sedimentarios más delgada que
en la submeseta norte. Esto dificulta la actividad agraria al no ser suelos
profundos; de hecho, en la parte occidental de la submeseta sur, la que ocupa Extremadura,
el material paleozoico aflora a la superficie y, casi, desaparece la cobertera
sedimentaria, lo que explica el paisaje de dehesa y el uso del suelo para
actividades ganaderas de extensión más que a la agricultura.
Foto de
una zona de campiña de la Meseta Norte.
Zona de Paramos en la meseta.
2.2. Las cordilleras
interiores.
El
resultado final de la evolución orogénica analizada fue la individualización de
unidades de relieve hasta entonces inexistentes en el interior de la Meseta, las cuales se
concretaron en forma de cordilleras (Sistema Central y Montes de Toledo) o en
forma de depresiones (cuenca del Duero y La Mancha).
El
Sistema o Cordillera Central: Está
formado por un rosario de sierras que se extiende a lo largo de 400 Km. y 35-40 de ancho Es
una alineación oeste-este que, en su parte oriental, se torna suroestenoreste.
Destacan las sierras, Guadarrama, Gredos, Peña de Francia y, ya en Portugal,
sierra de la Estrella. Y
en la parte oriental: Somosierra, Ayllón, Robledal. Las sierras se corresponden con bloques fragmentados
del zócalo meseteño en un sistema de Horst (bloques elevados) y graben
(bloques hundidos originados por el plegamiento alpino. Entre unas y otras
se interponen puertos o collados que facilitan la comunicación entre ambas
submesetas.

Las rocas
constituyentes son de la
Era Primaria, paleozoicas, y entre ellas abundan
los granitos, las pizarras, los gneis y
otras de composición silícea. En su parte occidental y materiales
mesozoicos en la oriental (cuarcitas, pizarras duras). La diversidad de
formas se corresponde con el modelado producido por el glaciarismo en
aquellas sierras de más de 1.500m, que han dado lugar a circos, lagunas (Peñalara),
y navas (tierras pantanosas) formando entre todas relieves tan
espectaculares como la Pedriza
de Manzanares, Peña de Gredos,… Esta cordillera presenta recursos mineros escasos
principalmente en: granito, pizarra, algo de plata y estaño.
Los
Montes de Toledo: Los Montes de Toledo tienen menor entidad como cordillera
pues su altura máxima es de 1.600m. Su formación es similar a la del Sistema
Central. Presenta unos materiales paleozoicos, hercinianos, afectados por la
orogenia alpina, aunque su complejidad geológica es mayor. Sus cumbres no
sobrepasan los 1600
metros, destacando Guadalupe, Montanchez, San Pedro,
Chorito, Pocito, Calderina. Entre las rocas constitutivas abundan las pizarras
y cuarcitas, duras y muy resistentes a la erosión. Presenta un relieve
apalachense , crestas de cuarcita o materiales duros alternando con
depresiones, se trata pues de una erosión diferencial. En los piedemontes se
han acumulado depósitos de materiales de tamaño irregular, denominados rañas
(cantos de cuarcita).
3- Los rebordes montañosos de la Meseta.
La Meseta está rodeada, por todas
partes menos por el oeste, por cadenas montañosas que la envuelven y la aíslan
de la influencia oceánica, confiriendo a las tierras un acusado carácter
continental. Los rebordes que lo integran son:
2.1. El Macizo Galaico y los Montes
de León.
El macizo Galaico se trata de una parte del Primitivo zócalo de la Meseta formado por rocas
graníticas y metamórficas. Junto con los Montes de León cierran la Meseta por el NO, dejando a
Galicia entre la Meseta
y el Océano. La superficie de estos dos sistemas montañosos está atravesada por
una serie de fallas orientadas del siguiente modo:
a.
Fallas
orientadas de norte a sur que van de la costa al interior ganando en altura
hasta
constituir la alineación de sierras denominada dorsal gallega, cuyo punto culminante
es el pico Cabeza de Manzaneda.
b.
Fallas transversales de oeste a este, que han dado lugar a las rías, donde mar
penetra unos 25-30 kms en ellas y se
dividen en Rías Altas y Bajas a partir de Finisterre.
Los Montes de León también son parte
del zócalo de la Meseta:
Presentan varios núcleos montañosos que superan los 2000 mts. El pico más alto
es el monte Teleno, con 2188 mts. Destacan varias sierras como las de Segundera
y Cabrera. Al noreste se sitúa la sierra de los Ancares y entre ésta y los
Montes de León está la fosa de el Bierzo.
En cuanto al modelado diremos que las mayores altitudes conservan
importantes huellas del glaciarismo. Entre éstas destaca el lago de
Sanabria, el mayor lago español de origen glaciar, centro de un importante
parque natural y lugar de referencia cultural. Actualmente está siendo erosionado
por las precipitaciones propias del clima y su densa vegetación impide ver la
roca, excepto en las grandes altitudes.
Montes
de León y lago de Sanabria
2.2. La Cordillera Cantábrica.
La cordillera Cantábrica.
Constituye el borde
septentrional de la Mesta
y se extiende desde Galicia hasta el País Vasco a lo largo de 480 Km de cumbres alineadas
paralelamente al mar Cantábrico. Algunas de estas cumbres alcanzan los 2.600 mts
por el Oeste, mientras que en la parte E. están en torno a los 1.500 mts. Presenta
una gran disimetría siendo la cara que da a la Meseta la más suave, pues
en la vertiente que da al mar el desnivel es grande, más de 1.000 mts. en unos 40 Km, con el consiguiente
efecto sobre los ríos y el clima pues forma una muralla que dificulta la
comunicación entre la costa y las tierras del interior, dificultando el acceso
de las masas de aire húmedo al interior de la Península y
constituyendo una barrera climática que marca la división entre la España húmeda y la seca. Bajo su aparente unidad se oculta una gran variedad
interna, distinguiéndose tres sectores:
a.
El sector occidental o asturiano, el cual presenta
afinidad con el Macizo Galaico, pues también surgió durante la orogénesis
herciniana. Está formado por materiales paleozoicos (cuarcitas,
pizarras) y otros del periodo Carbonífero, época en la que se formaron
las capas de carbón que aflora al fracturarse en el alpino y que todavía hoy
son objeto de explotación minera. Elevado de forma gradual hacia el este, el
sector culmina con los Picos de Europa, donde están las grandes altitudes:
Naranjo de Bulnes…presenta calizas del Carbonífero por lo que existe relieve
kárstico. Las rocas más resistentes como la cuarcita forman promontorios al
llegar a la costa, se adentran en el mar, formando cabos. En las
pizarras, algo más blandas se han excavado valles prolongados por las rías.
Esquema de relieve
cárstico /karstico.
b.
El sector central de la cordillera, que se extiende
sobre Cantabria. Está formado por materiales de la Era Secundaria
plegados durante la orogenia alpina. Se trata de los sedimentos que había
en profundidades marinas. Son calizas mesozoicas y dan lugar a formas de
relieve más suaves y de menor complejidad que las asturianas, aunque también
presenta cimas que sobrepasan los 2000 metros de altitud. Ej. Híjar, Peña Labra,
Peña Prieta, etc.
c.
Los Montes Vascos, que se consideran una extensión de la Cordillera Cantábrica
y conectan esta cordillera con los Pirineos. Se trata de una serie de
elevaciones formadas por materiales mesozoicos plegados en el alpino
mucho más que en la parte cántabra puesto que aquí los sedimentos eran más
abundantes. Su poca resistencia a la erosión ha conformado un relieve suave y
ondulado (Relieve Jurásico). Las
alturas más importantes son los picos de Aitzgorri, Aralar y Peña Gorbea, que
tienen unos 1000 m
de altura. Llegan a la costa formando acantilados que alternan con playas
redondeadas. Igualmente Los ríos han abierto estuarios y rías como las rías del
Nervión o la de Urdaibai en Vizcaya.
Los montes Vascos
2.3.
El Sistema Ibérico o Cordillera Ibérica.
El borde oriental de la Mesta está ocupado por el
Sistema Ibérico. Entre los rasgos más sobresalientes de esta cordillera destaca
el ser el único sistema montañoso español de importancia que se orienta de noroeste
a sureste. Se extiende desde las estribaciones meridionales de la Cordillera Cantábrica
hasta el mar Mediterráneo, cerrando por el este la cuenca del Duero y la
llanura manchega.
Su origen guarda relación con la
primitiva inclinación de la
Meseta hacia el este, lo cual permitió la acumulación de gran
cantidad de sedimentos en esta dirección; y con la fuerza del plegamiento
alpino, dio lugar a una cordillera en la que la cobertera de materiales
sedimentarios plegados reposa sobre el zócalo paleozoico. En su trayectoria se distinguen dos partes
delimitadas por el río Jalón, afluente del Ebro por el que discurren las vías
que comunican el valle del Ebro con la Meseta.
a. La parte septentrional: Cuenta con importantes sierras
(Demanda, Cebollera, Urbión, Moncayo), que suman a su importancia orográfica,
su condición de núcleo dispersor de aguas hacia las cuencas hidrográficas del
Duero y del Ebro. Esta zona está formada por materiales paleozoicos y
sedimentarios pues son parte de los materiales depositados en el mar. El
glaciarismo los afectó dando lugar a circos y lagos, como la Laguna Negra.
b. El
sector meridional de la cordillera es más ancho y de contorno y
alineación menos precisos; en él se pueden distinguir dos ramas separadas por
el curso del río Jiloca:
1. Una zona interior o meseteña, con
sierras como como Albarracín o Serranía de Cuenca, donde
las calizas marinas ha dado lugar a relieve kárstico: dolinas, hoces, etc.
2.
Otra exterior o aragonesa con sierras como Javalambre o
Gúdar.
3. En medio la Depresión longitudinal Ibérica o Pasillo de
Calatayud-Teruel, fosa tectónica rellena. Los terrenos son mesozoicos, básicamente
calizas marinas, y pese a su estructura plegada, están atravesados por una
serie de fallas que asemejan este sector al graderío de un anfiteatro que
desciende escalonadamente hacia el sur para hundirse por fin bajo las aguas del
Mediterráneo.
2.4. Sierra Morena.
Ocupa el borde meridional de la Meseta. Sus materiales
son paleozoicos, hercinianos y acogen los filones y yacimientos
metalíferos que dieron fama a su minería. Se trata en realidad de una flexión
del zócalo producido por el alpino durante la era terciaria cuando
surgieron las Cordilleras Béticas, por lo que se la considera como una falsa
cordillera. El roquedo es paleozoico, de color oscuro, al igual que su
vegetación (monte negro).
Esquema de
Sierra Morena
Su importancia como cordillera
responde más a su carácter rectilíneo y a su continuidad a lo largo de más de 400 Km de recorrido que a su
escasa altitud, pues sólo alcanza los 1323 metros en sierra
Madrona, aunque en su interior transmite una acusada sensación de relieve.
Diferenciamos 3 partes: la occidental, entre Huelva y Sevilla (Sierra de
Aracena y Sierra Norte de Sevilla); la central, entre Córdoba y Jaén (Sierra de
los Pedroches) y la oriental (Sierra de Andújar), a partir de Jaén se encuentra
en único paso natural: Despeñaperros.
Ofrece un caso notable de disimetría
entre sus laderas norte y sur, concretado en el escalón que ha de salvarse para
acceder a ella desde la Meseta
o desde el valle del Guadalquivir, casi inapreciable en el primer caso y muy
pronunciado en el segundo.
3. Unidades exteriores a la Meseta.
Fuera
de la Meseta
se sitúan las unidades de relieve a las que, en razón de su posición
geográfica, denominamos sistemas exteriores. Son cordilleras y depresiones cuya
formación se inició a comienzos de la Era Terciaria. Las cordilleras surgieron por
efecto de la orogenia alpina, que plegó e hizo emerger los sedimentos
depositados durante la
Era Secundaria al Norte y Sur de viejos macizos. Las depresiones
corresponden a las fosas alpinas establecidas entre los sistemas en
curso de formación y el borde del zócalo paleozoico. Se integran en dos grandes conjuntos:
a. La zona septentrional, formada por los Pirineos, la Cordillera Costero-Catalana y la depresión del Ebro.
b. La zona meridional, integrada por las Cordilleras Béticas y la depresión
del Guadalquivir.
3.1. Los Pirineos.
Ocupan el istmo peninsular desde el
golfo de Vizcaya hasta el cabo de Creus. Se extienden a lo largo de 435 Km y forman una barrera
montañosa robusta y compacta que constituye una frontera de clarísimas
repercusiones geográficas y políticas ya que es la frontera natural entre
España y Francia. Es una cordillera alpina por su estructura geológica y por
sus formas de relieve.
Los Pirineos
En
su interior se distinguen dos zonas:
a. El Pirineo axial. Es el núcleo y eje directriz
de la cordillera. Compone su armazón y se extiende longitudinalmente por una
banda de materiales paleozoicos (pizarras, granitos) que son restos de
un antiguo macizo herciniano desaparecido y cuya composición litológica
justifica que la parte central de los Pirineos integre la Iberia silícea. Presenta
las mayores cumbres: el Aneto y Monte Perdido (3400m), Encantats (2700m) y aún
no ha sido aplanado por la erosión del Plioceno y del Cuaternario.
b.
El Prepirineo,
que se halla adosado a su flanco meridional.(están a un lado y otro del Pirineo
axial) Está formado por rocas calizas mesozoicas y se descompone en dos
alineaciones montañosas separadas, a su vez, por una depresión longitudinal:
1. Sierras
interiores Se trata de materiales
calcáreos cretácicos. Los ríos han cortado las sierras transversalmente en
desfiladeros. Presentan relieves
kársticas y sus picos más altos fueron afectados por el glaciarismo que
conformó circos, valles en artesa como los de Ordesa y Belagua.
2. Sierras exteriores: Se extiende por el sector navarro, aragonés y leridano. Sus cumbres más
importantes son Leyre (Navarra), Loarre (Huesca) Montsec (Cataluña), ya en
contacto con el valle del Ebro.
- Depresión Media Intrapirenáica o Canal de
Berdún. Son varias depresiones
unidas, perpendiculares al eje de la Cordillera. No
hay puertos de montaña. Los materiales son sedimentarios formados por la
erosión del cuaternario.
Canal de
Berdún
El modelado que presentan los Pirineos está
configurado por el glaciarismo cuaternario que dio lugar a que las
lenguas de hielo rellenaran valles para morir a 700-800 m de altitud. Este
proceso ha dado lugar a la aparición de circos y valles en U o en
artesa, que excavan cubetas y forman lagos, ibones y estanys ( en Cataluña).
Valle en U o en artesa.
Ibones
También
presenta fenómenos de vulcanismo en la parte E de la cordillera (región
de Olot). Igualmente presenta
una ausencia casi total de valles longitudinales y el predominio de los
transversales, orientados de norte a sur, y que son obra del encajamiento
profundo de la red fluvial.
3.3. La Cordillera
Costero-Catalana.
Cierra
la depresión del Ebro por el sureste. Está orientada de noreste a suroeste y se
extiende a lo largo de 250 Km,
entrando en contacto con los Pirineos y el Sistema Ibérico. Pese a su modesta
condición como sistema montañoso, ofrece una complejidad notable, derivada de
su fragmentación transversal y longitudinal.
Geomorfológicamente,
la cordillera está partida en dos unidades a la altura de Barcelona: La mitad
norte está integrada por materiales antiguos paleozoicos (pizarras,
granitos), restos de un antiguo macizo herciniano erosionado en el
mesozoico y fracturado en la orogenia alpina. Mientras que la mitad
sur lo está por calizas mesozoicas plegadas también en la orogenia alpina.
Morfoestructuralmente
se descompone en tres unidades paralelas entre sí y con respecto al mar
Mediterráneo:
a. La cordillera Litoral, que es la alineación inmediata a la costa, estrecha
y con 150 Kms de longitud, desde Gerona al Norte de Tarragona y que contiene,
entre otras, las sierra de Tibidabo.
b. La depresión Prelitoral, fosa tectónica rellena por materiales terciarios y
cuaternarios. Discurre desde Girona hasta Tarragona a través de un espacio de
gran significación geográfica por su importancia agrícola, demográfica y
económica , pues es una zona de suaves colinas y fértiles valles : Penedés,
Campo de Tarragona.
c. La cordillera Prelitoral, (250 Km) ya en contacto
directo con las tierras del valle del Ebro, donde se encuentran las mayores
alturas de todo el conjunto (Montserrat, etc.).
3.4. Los Sistemas Béticos.
Se
extienden desde el estrecho de Gibraltar hasta el cabo de La Nao. Constituyen
el mayor sistema montañoso de la
Península, el de menor edad, más largo y el de mayor
complejidad geológica. Surgieron en la segunda mitad de la Era Terciaria a
medida que el plegamiento alpino, por desplazamiento de la placa
africana contra el zócalo de la
Meseta, comprimió los potentes bancos de sedimentos
mesozoicos depositados en el mar de Thetis. Aquí se alcanzaron espesores
grandes que alternaban calizas y margas, lo que explica los mantos de
corrimiento o pliegues alóctonos que la cordillera presenta. La orogenia
alpina plegó las Béticas y hundió la región del Guadalquivir, transformándola
en fosa, en el Plioceno se abre Gibraltar. Se prolonga hacia las islas Baleares
por el mar y por el Norte de África por el Rif. Limita al Norte con el Sistema
Ibérico, La Mancha
y la Depresión
del Guadalquivir. Unidades que presenta esta cordillera:
a.
Cordillera
Penibética: Se
trata de una cordillera interna que se
levanta bruscamente ante el litoral y contiene las sierras de mayores alturas:
Ronda y Sierra Nevada, entre otras. En esta última están las mayores alturas
del sistema: el Mulhacén (3478m), Veleta y también las Sierras de Ronda,
Almijara, Gádor, Filabres. En Sierra Nevada se encuentra un afloramiento
paleozoico o cristalino, “ventana tectónica”. Aquí encontramos
pliegues que han sido movidos hasta 80 y 90 Km de su lugar de origen y que da lugar a
zonas como las Alpujarras donde el basamento paleozoico está al descubierto, El
glaciarismo afectó a Sierra Nevada, aunque el modelado glacial es
débil. Se encuentran lagos de origen glacial denominados, neveros.
Situación de Sierra Nevada
b. Cordillera Subbética, exterior, y al Norte de la Penibética. Tiene
una clara orientación suroeste-noreste y se extiende de Cádiz a Alicante por
las sierras de Grazalema, Harana, Mágina, Cabra, Cazorla, Segura y La Sagra. Continúa
con las Prebéticas que llegan al cabo de La Nao: sierras de Aitana, Mariola, etc. Entre sus
materiales abundan las calizas mesozoicas y las margas, al amparo
de las cuales se han formado amplias superficies acarcavadas de malas tierras y
espectaculares relieves kársticos, de los que el más representativo es
el Torcal de Antequera. Se trata de una cordillera más tardía que la Penibética aunque también surge dentro del Terciario.
El torcal de Antequera
c.
Entre ambos conjuntos se sitúa la depresión
o surco Intrabético, una serie de depresiones interiores que se extiende
desde Antequera hasta Baza, pasando por Loja, Granada (vega de Granada) y
Guadix (hoya de Guadix-Baza). Tiene unos 250 Km de longitud y está constituida por materiales
(blandos: arcillas, margas, arenas, areniscas, calizas). Como consecuencia de
los sedimentos que las conforman, tanto la vega de Antequera como la de Granada
son tierras con un alto valor agrícola, por lo que la explotación de estas
tierras y el asentamiento humano han sido continuos desde épocas antiguas.
Neveros de Sierra Nevada
Cárcavas de Marchal (Granada) ejemplo de
bad-lands
3.5. La Depresión del Ebro.
Comprende
las tierras bajas del noreste peninsular. Está cerrada al Mediterráneo por la
cordillera Costero Catalana, lo que le impide recibir la influencia del mar
Mediterráneo. Su génesis y evolución geomorfológica están asociadas a los
sistemas montañosos de su contorno. Inicialmente fue un brazo de mar cuya
comunicación con el océano quedó interrumpida a medida que el plegamiento
alpino elevaba los relieves ibéricos y pirenaicos. Desde mediados de la Era Terciaria quedó
reducido a un lago en el que se depositaban los materiales que la erosión
excavaba de las montañas recién formadas y los ríos transportaban gracias a los
desniveles.
Los
materiales transportados se depositaron selectivamente según su grosor,
situándose los más finos en el centro de la depresión y los más gruesos
próximos a la línea de costa. Luego, el proceso de erosión ha dado lugar a la
aparición de mesas o muelas, como la Sierra de Alcubierre; mientras que en los bordes
aparecen formas de relieve asociadas a potentes bancos de conglomerados y, en
las zonas donde el roquedo es de naturaleza margosa o yesífera, las conocidas
como malas tierras o bad lands.
Situación de las depresiones del Ebro y
del Guadalquivir
3.6. La Depresión del Guadalquivir.
Ocupa el espacio
que se extiende entre las Cordilleras Béticas y Sierra Morena. Es una amplia
depresión en forma triangular abierta al océano Atlántico, del que
recibe la influencia marítima. Está recorrida por el río Guadalquivir, que
ofrece la particularidad de no discurrir por el centro de la depresión, sino
adosado a Sierra Morena, lo cual es indicativo de su proceso de formación.
Inicialmente, la depresión fue un brazo de
mar que recibió las aportaciones sedimentarias de las Cordilleras Béticas y de
Sierra Morena. Como quiera que ambos sistemas montañosos tenían distintas
características de altitud, edad y dureza de los materiales, los ríos que
bajaban de las montañas béticas transportaron mayor cantidad de sedimentos que
los procedentes de Sierra Morena; de esta forma se fue produciendo el
desplazamiento de la línea de máxima profundidad hacia el norte y, en ella, se
acomodó el lecho del río.
Evolución de la depresión del
Guadalquivir
Las
formas más características de la depresión del Guadalquivir, se pueden dividir
en dos zonas:
a.
La zona de campiñas: Se trata de tierras suavemente onduladas que han sido objeto de
explotación agraria desde la antigüedad. Se extienden desde la provincia de
Jaén hasta la de Córdoba inclusive. Son tierras sedimentarias muy aptas para el
cultivo de secano y de regadío, por lo que se ha desarrollado una agricultura y
ganadería importantes, y los asentamientos humanos han sido continuos desde el
neolítico hasta nuestros días.
b.
La zona de
marismas: Se extiende entre la ciudad de Sevilla hasta su desembocadura. Es
una zona a escasísima altura sobre el nivel del mar que se ha ido colmatando
con sedimentos poco a poco. En tiempos de los romanos todavía existía un lago
que se extendía desde Sevilla hasta Sanlúcar de Barrameda, lago que fue
desapareciendo por el asentamiento de sedimentos traídos por el río y que ha
formado el actual sistema de marismas, cuya condición de zonas húmedas
fue uno de los principales argumentos para la declaración del Parque
Nacional de Doñana.
Situación del lacus ligustinus
4. Los relieves insulares.
Los archipiélagos ofrecen
dos tipos de relieve claramente diferenciados. Las islas Baleares guardan una
estrecha relación con el relieve peninsular, mientras que las Canarias son
completamente independientes, tanto por su situación geográfica como por su
carácter volcánico.
4.1. Las Islas Baleares.
Son la prolongación
geográfica de la Península
en el mar Mediterráneo a través del cabo de La Nao, ya que, excepto en la isla de Menoría, el
archipiélago representa la continuidad de las Cordilleras Béticas; así lo
acredita su estructura geológica, la naturaleza de sus materiales y la edad de
formación.
Es en Mallorca, en
razón de su tamaño, donde se hallan mejor representados los caracteres
originales del relieve. Éstos se sintetizan en la existencia de dos cadenas
montañosas y una depresión interior: al noroeste se sitúa la sierra
de Tramontana, que contiene la mayor elevación del archipiélago (Puig Major, 1445 m); al sureste se
extiende la denominada sierra de Levante y, entre ambas, la llanura central.
La isla de Menorca se
diferencia del resto del archipiélago por su vinculación con la cordillera
Costero-Catalana, hecho perceptible en la naturaleza del roquedo e, incluso, en
su particular forma y orientación.
4.2. Las Islas Canarias.
Situadas
en el Océano Atlántico, tienen un carácter volcánico compartido con
otras islas del mismo océano, como Islandia o las Azores. Su origen hay que
relacionarlo con las emisiones volcánicas que tuvieron lugar a mediados de la Era Terciaria,
cuando la orogenia alpina rompe el fondo marino y emerge material magmático a
través de las fracturas existentes en esta zona de fricción entre la placa
africana y la corteza oceánica.
Las
islas se alinean conforme a dos rumbos dominantes, noreste-suroeste y sureste-noroeste,
y ofrecen como rasgo común su carácter montañoso. Se elevan desde las
profundidades marinas hasta una altura considerable, lo que, unido a su limpia
atmósfera, ha sido aprovechado para la instalación de grandes observatorios
astronómicos. Su punto culminante es el Teide, que con 3710 metros de altitud
es la montaña más alta de España.
La
naturaleza volcánica del roquedo, la abundancia de basalto, troquitas
y fonolitas y los grandes desniveles que entraña la montaña han originado
formas de relieve espectaculares. Entre éstas destacan las calderas y
los cráteres volcánicos, los pitones o roques de lava que la erosión ha
puesto al descubierto o los malpaíses, resultantes de la solidificación
de las lavas.
Vista del Teide.
5. El litoral español.
El territorio español tiene aproximadamente
unos 5.978 kms de costa, unos 3.933 kms. Peninsulares y 2.045 insulares. La costa peninsular es
predominantemente rectilínea y está formada por la costa cantábrica, la
atlántica y la mediterránea. Las costas están constantemente transformándose como
consecuencia de la acción de las corrientes marinas, el oleaje, la abrasión y las
fluctuaciones del nivel del mar. Las costas españolas no presentan sinuosidades
ni entalladuras, salvo pocas excepciones, de ahí el carácter macizo de la Península.
5.1. La Costa cantábrica.
Se trata de una costa rectilínea, con acantilados y pocas playas pues la
cordillera va paralela al mar. Encontramos accidentes geográficos: cabos como
Machichaco, Ajo y Peñas y la existencia de algunas rías como la del Nervión, la
del río Eo, etc.
Cabo de Peñas en Asturias
Playa de las catedrales en la provincia de Lugo, ejemplo de
costa acantilada
5.2 La Costa
gallega.
Se extiende entre el cabo de
Estaca de Bares y la frontera portuguesa. Recortada
por la existencia de rías o valles fluviales. Se tratan de fallas que
fueron ocupadas por la red fluvial y que posteriormente, como consecuencia del
hundimiento del zócalo paleozoico hacia el oeste, se produjo una penetración del
mar hacia el interior, provocando que los ríos en su desembocadura estén
sometidos a las fuerzas de las mareas. Se denominan Rías Altas, al Norte de
Finisterre y Rías Bajas al sur de Finisterre.
Vista
aérea de una ría gallega
5.3. La costa atlántica andaluza:
Se
trata de una costa baja y de extensas playas arenosas. Se extiende desde la
desembocadura del Guadiana a Trafalgar, es decir las provincias de Huelva y
Cádiz. En esta zona se encuentran las marismas, colmatación del Lacus
Ligustinus romano.
Fotografía
aérea de la playa de Matalascañas (Huelva)
5.4. La costa mediterránea
Se
extiende desde la punta de Tarifa a Francia distinguiéndose los siguientes
sectores:
a.
El sector bético:
Se trata de una costa rectilínea
desde Gibraltar al cabo de Gata en Almería, pues se corresponde con la
cordillera Penibética, que va paralela al mar y que se hunde a la altura del
cabo de Palos. Desde aquí al cabo de la
Nao está condicionada por el surco intrabético que forma el
entrante del golfo de Alicante. Al Norte, la Subbética con las
alineaciones prebéticas han conformado los cabos de La Nao y San Antonio. Es una
costa variada de zonas rocosas, acantilados que se combinan con pequeñas playas
o calas.
Zona
del cabo de Gata en Almería
b.
El litoral valenciano: desde La Nao al delta del Ebro. Amplia
llanura que desciende hacia el mar desde la cordillera Ibérica y en la que
destaca la Albufera
de Valencia. En la costa abundan los tómbolas, islotes rocosos unidos al
continente por istmos arenosos.
Costa
baja y llana: la Albufera
de Valencia
c.
El litoral catalán.
Diferente a lo largo de sus 552 Km. Acoge el delta
del Ebro (Tarragona), gran llanura aluvial, triangular, alargada de E a O.
abundan las lagunas y albuferas y la inestabilidad del cauce provoca meandros
abandonados y brazos antiguos. Se formó después del último período glacial.
d.
La costa Brava gerundense es abrupta y
rectilínea. Debido a la poca dinámica de las aguas mediterráneas, en los
entrantes hay pequeñas playas rodeadas de promontorios rocosos.
La costa Brava