domingo, 29 de septiembre de 2013

Geografía TEMA 3: LAS GRANDES UNIDADES DEL RELIEVE PENINSULAR

TEMA 3:
LAS GRANDES UNIDADES DEL RELIEVE PENINSULAR

1- La organización del relieve peninsular.
Llamamos conjuntos morfoestructurales a aquellos relieves cuyas formas y evolución están estrechamente relacionados con la estructura geológica. Con los rasgos generales de relieve: roquedo, evolución geológica y modelado, podemos distinguir tres grandes conjuntos morfoestructurales:
a.       Macizos antiguos, integrados por las montañas de altitud media, cumbres aplanadas y ocasionalmente reducidas a penillanuras, como corresponde a la gran acción erosiva que han experimentado en el transcurso de los tiempos geológicos. Los materiales constituyentes son paleozoicos, plegados por la orogénia herciniana y deformados por el plegamiento alpino. Integran el zócalo del relieve peninsular y fueron objeto de un rejuvenecimiento como consecuencia del plegamiento alpino. Ofrece ejemplos de relieve apalachense.
b.      Cordilleras alpinas, surgidas tras el último gran plegamiento y formadas por materiales jóvenes, fundamentalmente calizos. Se integran en el ámbito de las grandes cordilleras que circundan el Mediterráneo en todas sus riberas (Alpes, Apeninos, Cárpatos, Cáucaso, Atlas,…) y hallan sus mejores representaciones en los Pirineos y en las cordilleras Béticas, las cuales se formaron por la compresión de las placas sobre los materiales depositados en el mar de Thetis
c.       Depresiones. Hay dos tipos:
·         Interiores: Fragmentos hundidos del viejo zócalo paleozoico, que han sido rellenadas por los aportes sedimentarios, cuyos mejores ejemplos son la cuenca del Duero y La Mancha.
·         Exteriores. Las situadas entre los bordes de los macizos antiguos y las cordilleras alpinas, que ocupan antiguos golfos marinos o brazos de mar, igualmente colmatados por los aportes sedimentarios, en este caso procedentes de las cordilleras alpinas recién surgidas, de gran altitud, materiales blandos y, en consecuencia, fáciles de erosionar. Son las depresiones del Ebro y del Guadalquivir.



Esquema general del relieve de la península Ibérica.

2- La Meseta y las cordilleras interiores.

2.1. La Meseta.
Desde el punto de vista geológico, la Meseta constituye el núcleo primitivo y la pieza fundamental del solar ibérico (ocupa aproximadamente un 45% de la superficie). Ocupa el oeste de la Península Ibérica y se encuentra basculada hacia esta dirección en un 0.3%. Su altura media excede los 600 metros y se halla dividida en dos mitades por el Sistema Central. Al Norte queda la submeseta septentrional, cuya altitud media supera los 700 metros, llegando incluso a los  1000 metros en la zona nororiental (provincia de Soria). Su superficie alberga la cuenca del Duero e históricamente coincide con los primitivos reinos de León y Castilla o bien la actual comunidad de Castilla-León. Al Sur se extiende la submeseta meridional, de altitud más moderada (sobre 600 m) y dividida, a su vez, en dos mitades por los Montes de Toledo, que se interponen entre los ríos Tajo y Guadiana. Estas tierras fueron incorporadas algo mas tarde a los reinos cristianos y recibieron las denominaciones de Extremadura y Castilla la Nueva. Presenta materiales paleozoicos, hercinianos, que fueron reducidos a penillanura en el mesozoico por efectos de la erosión y que fue afectada por la orogenia alpina que produjo los siguientes fenómenos geológicos:
a) La fractura e individualización  en bloques, algunos de los cuales se elevaron y otros se hundieron.(Se elevan las cordilleras y se hunden las depresiones)
b) El plegamiento de los bordes exteriores.
c) La basculación hacia el Océano Atlántico como hemos señalado anteriormente reestructurando la red hidrográfica, que antes llevaba dirección al Mediterráneo y ahora lo hará al Atlántico.
            Como hemos mencionado, la Meseta se divide en dos mitades por el Sistema Central. Ambas forman dos unidades diferenciadas:
a.       Submeseta Norte: Tiene una altitud media elevada (cercana a los 800 m.) y se encuentra ocupada por la cuenca del río Duero. Estructuralmente, se caracteriza por tener una base formada por un zócalo duro y antiguo (paleozoico), cubierto por materiales sedimentarios, más blandos y flexibles procedentes de las eras Secundaria y Terciaria. El paisaje resultante se resume en el Páramo (extensión de terreno compuesta por materiales resistentes a la erosión en su superficie (costras de caliza y debajo materiales blandos) y, por tanto, con una mayor elevación que el terreno circundante) y la campiña (terreno de ondulación suave, compuesto por los materiales blandos). La campiña es un terreno apto para el cultivo y para el asentamiento humano. A su vez, el páramo se ha utilizado tradicionalmente como zona de pasto para el ganado pues al tratarse de terrenos silíceos duros no son apto para el cultivo, aunque se puede dar una agricultura de cereal muy pobre.
b.      Submeseta Sur: De altitud media más baja que la norte (unos 450 mts. de media sobre el nivel del mar). Está dividida por los Montes de Toledo, lo que ha generado dos cuencas, la del río Tajo y la del río Guadiana. La submeseta sur tiene también, estructuralmente (=geomorfológicamente) hablando, una base de materiales duros y antiguos (paleozoico), cubierta por una capa de materiales sedimentarios más delgada que en la submeseta norte. Esto dificulta la actividad agraria al no ser suelos profundos; de hecho, en la parte occidental de la submeseta sur, la que ocupa Extremadura, el material paleozoico aflora a la superficie y, casi, desaparece la cobertera sedimentaria, lo que explica el paisaje de dehesa y el uso del suelo para actividades ganaderas de extensión más que a la agricultura.
Foto de una zona de campiña de la Meseta Norte.

Zona de Paramos en la meseta.
2.2. Las cordilleras interiores.
El resultado final de la evolución orogénica analizada fue la individualización de unidades de relieve hasta entonces inexistentes en el interior de la Meseta, las cuales se concretaron en forma de cordilleras (Sistema Central y Montes de Toledo) o en forma de depresiones (cuenca del Duero y La Mancha).



El Sistema o Cordillera Central: Está formado por un rosario de sierras que se extiende a lo largo de 400 Km. y 35-40 de ancho Es una alineación oeste-este que, en su parte oriental, se torna suroeste­noreste. Destacan las sierras, Guadarrama, Gredos, Peña de Francia y, ya en Portugal, sierra de la Estrella. Y en la parte oriental: Somosierra, Ayllón, Robledal. Las sierras se corresponden con bloques fragmentados del zócalo meseteño en un sistema de Horst (bloques elevados) y graben (bloques hundidos originados por el plegamiento alpino. Entre unas y otras se interponen puertos o collados que facilitan la comunicación entre ambas submesetas.
Las rocas constituyentes son de la Era Primaria, paleozoicas, y entre ellas abundan los granitos, las pizarras, los gneis y otras de composición silícea. En su parte occidental y materiales mesozoicos en la oriental (cuarcitas, pizarras duras). La diversidad de formas se corresponde con el modelado producido por el glaciarismo en aquellas sierras de más de 1.500m, que han dado lugar a circos, lagunas (Peñalara), y navas (tierras pantanosas) formando entre todas relieves tan espectaculares como la Pedriza de Manzanares, Peña de Gredos,… Esta cordillera presenta recursos mineros escasos principalmente en: granito, pizarra, algo de plata y estaño.
Los Montes de Toledo: Los Montes de Toledo tienen menor entidad como cordillera pues su altura máxima es de 1.600m. Su formación es similar a la del Sistema Central. Presenta unos materiales paleozoicos, hercinianos, afectados por la orogenia alpina, aunque su complejidad geológica es mayor. Sus cumbres no sobrepasan los 1600 metros, destacando Guadalupe, Montanchez, San Pedro, Chorito, Pocito, Calderina. Entre las rocas constitutivas abundan las pizarras y cuarcitas, duras y muy resistentes a la erosión. Presenta un relieve apalachense , crestas de cuarcita o materiales duros alternando con depresiones, se trata pues de una erosión diferencial. En los piedemontes se han acumulado depósitos de materiales de tamaño irregular, denominados rañas (cantos de cuarcita).



3-  Los rebordes montañosos de la Meseta.



La Meseta está rodeada, por todas partes menos por el oeste, por cadenas montañosas que la envuelven y la aíslan de la influencia oceánica, confiriendo a las tierras un acusado carácter continental. Los rebordes que lo integran son:
2.1. El Macizo Galaico y los Montes de León.
El macizo Galaico se trata de una parte del Primitivo zócalo de la Meseta formado por rocas graníticas y metamórficas. Junto con los Montes de León cierran la Meseta por el NO, dejando a Galicia entre la Meseta y el Océano. La superficie de estos dos sistemas montañosos está atravesada por una serie de fallas orientadas del siguiente modo:
a.       Fallas orientadas de norte a sur que van de la costa al interior ganando en altura hasta constituir la alineación de sierras denominada dorsal gallega, cuyo punto culminante es el pico Cabeza de Manzaneda.
b.      Fallas transversales de oeste a este, que han dado lugar a las rías, donde mar penetra unos 25-30  kms en ellas y se dividen en Rías Altas y Bajas a partir de Finisterre.
Los Montes de León también son parte del zócalo de la Meseta: Presentan varios núcleos montañosos que superan los 2000 mts. El pico más alto es el monte Teleno, con 2188 mts. Destacan varias sierras como las de Segundera y Cabrera. Al noreste se sitúa la sierra de los Ancares y entre ésta y los Montes de León está la fosa de el Bierzo. En cuanto al modelado diremos que las mayores altitudes conservan importantes huellas del glaciarismo. Entre éstas destaca el lago de Sanabria, el mayor lago español de origen glaciar, centro de un importante parque natural y lugar de referencia cultural. Actualmente está siendo erosionado por las precipitaciones propias del clima y su densa vegetación impide ver la roca, excepto en las grandes altitudes.
Montes de León y lago de Sanabria
2.2. La Cordillera Cantábrica.
La cordillera Cantábrica.
Constituye el borde septentrional de la Mesta y se extiende desde Galicia hasta el País Vasco a lo largo de 480 Km de cumbres alineadas paralelamente al mar Cantábrico. Algunas de estas cumbres alcanzan los 2.600 mts por el Oeste, mientras que en la parte E. están en torno a los 1.500 mts. Presenta una gran disimetría siendo la cara que da a la Meseta la más suave, pues en la vertiente que da al mar el desnivel es grande, más de 1.000 mts. en unos 40 Km, con el consiguiente efecto sobre los ríos y el clima pues forma una muralla que dificulta la comunicación entre la costa y las tierras del interior, dificultando el acceso de las masas de aire húmedo al interior de la Península y constituyendo una barrera climática que marca la división entre la España húmeda y la seca. Bajo su aparente unidad se oculta una gran variedad interna, distinguiéndose tres sectores:

a.       El sector occidental o asturiano, el cual presenta afinidad con el Macizo Galaico, pues también surgió durante la orogénesis herciniana. Está formado por materiales paleozoicos (cuarcitas, pizarras) y otros del periodo Carbonífero, época en la que se formaron las capas de carbón que aflora al fracturarse en el alpino y que todavía hoy son objeto de explotación minera. Elevado de forma gradual hacia el este, el sector culmina con los Picos de Europa, donde están las grandes altitudes: Naranjo de Bulnes…presenta calizas del Carbonífero por lo que existe relieve kárstico. Las rocas más resistentes como la cuarcita forman promontorios al llegar a la costa, se adentran en el mar, formando cabos. En las pizarras, algo más blandas se han excavado valles prolongados por las rías.
Esquema de relieve cárstico /karstico.

b.      El sector central de la cordillera, que se extiende sobre Cantabria. Está formado por materiales de la Era Secundaria plegados durante la orogenia alpina. Se trata de los sedimentos que había en profundidades marinas. Son calizas mesozoicas y dan lugar a formas de relieve más suaves y de menor complejidad que las asturianas, aunque también presenta cimas que sobrepasan los 2000 metros de altitud. Ej. Híjar, Peña Labra, Peña Prieta, etc.
c.       Los Montes Vascos, que se consideran una extensión de la Cordillera Cantábrica y conectan esta cordillera con los Pirineos. Se trata de una serie de elevaciones formadas por materiales mesozoicos plegados en el alpino mucho más que en la parte cántabra puesto que aquí los sedimentos eran más abundantes. Su poca resistencia a la erosión ha conformado un relieve suave y ondulado (Relieve Jurásico). Las alturas más importantes son los picos de Aitzgorri, Aralar y Peña Gorbea, que tienen unos 1000 m de altura. Llegan a la costa formando acantilados que alternan con playas redondeadas. Igualmente Los ríos han abierto estuarios y rías como las rías del Nervión o la de Urdaibai en Vizcaya.  

Los montes Vascos


2.3. El Sistema Ibérico o Cordillera Ibérica.
El borde oriental de la Mesta está ocupado por el Sistema Ibérico. Entre los rasgos más sobresalientes de esta cordillera destaca el ser el único sistema montañoso español de importancia que se orienta de noroeste a sureste. Se extiende desde las estribaciones meridionales de la Cordillera Cantábrica hasta el mar Mediterráneo, cerrando por el este la cuenca del Duero y la llanura manchega.
Su origen guarda relación con la primitiva inclinación de la Meseta hacia el este, lo cual permitió la acumulación de gran cantidad de sedimentos en esta dirección; y con la fuerza del plegamiento alpino, dio lugar a una cordillera en la que la cobertera de materiales sedimentarios plegados reposa sobre el zócalo paleozoico.  En su trayectoria se distinguen dos partes delimitadas por el río Jalón, afluente del Ebro por el que discurren las vías que comunican el valle del Ebro con la Meseta.
a.       La parte septentrional: Cuenta con importantes sierras (Demanda, Cebollera, Urbión, Moncayo), que suman a su importancia orográfica, su condición de núcleo dispersor de aguas hacia las cuencas hidrográficas del Duero y del Ebro. Esta zona está formada por materiales paleozoicos y sedimentarios pues son parte de los materiales depositados en el mar. El glaciarismo los afectó dando lugar a circos y lagos, como la Laguna Negra.



b.      El sector meridional de la cordillera es más ancho y de contorno y alineación menos precisos; en él se pueden distinguir dos ramas separadas por el curso del río Jiloca:
1.      Una zona interior o meseteña, con sierras como   como Albarracín o Serranía de Cuenca, donde las calizas marinas ha dado lugar a relieve kárstico: dolinas, hoces, etc.
2.      Otra exterior o aragonesa con sierras como Javalambre o Gúdar.
3.    En medio la Depresión longitudinal Ibérica o Pasillo de Calatayud-Teruel, fosa tectónica rellena. Los terrenos son mesozoicos, básicamente calizas marinas, y pese a su estructura plegada, están atravesados por una serie de fallas que asemejan este sector al graderío de un anfiteatro que desciende escalonadamente hacia el sur para hundirse por fin bajo las aguas del Mediterráneo.



2.4. Sierra Morena.
Ocupa el borde meridional de la Meseta. Sus materiales son paleozoicos, hercinianos y acogen los filones y yacimientos metalíferos que dieron fama a su minería. Se trata en realidad de una flexión del zócalo producido por el alpino durante la era terciaria cuando surgieron las Cordilleras Béticas, por lo que se la considera como una falsa cordillera. El roquedo es paleozoico, de color oscuro, al igual que su vegetación (monte negro).
Esquema de Sierra Morena

Su importancia como cordillera responde más a su carácter rectilíneo y a su continuidad a lo largo de más de 400 Km de recorrido que a su escasa altitud, pues sólo alcanza los 1323 metros en sierra Madrona, aunque en su interior transmite una acusada sensación de relieve. Diferenciamos 3 partes: la occidental, entre Huelva y Sevilla (Sierra de Aracena y Sierra Norte de Sevilla); la central, entre Córdoba y Jaén (Sierra de los Pedroches) y la oriental (Sierra de Andújar), a partir de Jaén se encuentra en único paso natural: Despeñaperros.
Ofrece un caso notable de disimetría entre sus laderas norte y sur, concretado en el escalón que ha de salvarse para acceder a ella desde la Meseta o desde el valle del Guadalquivir, casi inapreciable en el primer caso y muy pronunciado en el segundo.
3. Unidades exteriores a la Meseta.
Fuera de la Meseta se sitúan las unidades de relieve a las que, en razón de su posición geográfica, denominamos sistemas exteriores. Son cordilleras y depresiones cuya formación se inició a comienzos de la Era Terciaria. Las cordilleras surgieron por efecto de la orogenia alpina, que plegó e hizo emerger los sedimentos depositados durante la Era Secundaria al Norte y Sur de viejos macizos. Las depresiones corresponden a las fosas alpinas establecidas entre los sistemas en curso de formación y el borde del zócalo paleozoico.  Se integran en dos grandes conjuntos:
a.       La zona septentrional, formada por los Pirineos, la Cordillera Costero-Catalana y la depresión del Ebro.
b.      La zona meridional, integrada por las Cordilleras Béticas y la depresión del Guadalquivir.

3.1. Los Pirineos.
Ocupan el istmo peninsular desde el golfo de Vizcaya hasta el cabo de Creus. Se extienden a lo largo de 435 Km y forman una barrera montañosa robusta y compacta que constituye una frontera de clarísimas repercusiones geográficas y políticas ya que es la frontera natural entre España y Francia. Es una cordillera alpina por su estructura geológica y por sus formas de relieve.


Los Pirineos

            En su interior se distinguen dos zonas:
a.       El Pirineo axial. Es el núcleo y eje directriz de la cordillera. Compone su armazón y se extiende longitudinalmente por una banda de materiales paleozoicos (pizarras, granitos) que son restos de un antiguo macizo herciniano desaparecido y cuya composición litológica justifica que la parte central de los Pirineos integre la Iberia silícea. Presenta las mayores cumbres: el Aneto y Monte Perdido (3400m), Encantats (2700m) y aún no ha sido aplanado por la erosión del Plioceno y del Cuaternario.
b.      El Prepirineo, que se halla adosado a su flanco meridional.(están a un lado y otro del Pirineo axial) Está formado por rocas calizas mesozoicas y se descompone en dos alineaciones montañosas separadas, a su vez, por una depresión longitudinal:
1.      Sierras interiores  Se trata de materiales calcáreos cretácicos. Los ríos han cortado las sierras transversalmente en desfiladeros. Presentan relieves kársticas y sus picos más altos fueron afectados por el glaciarismo que conformó circos, valles en artesa como los de Ordesa y Belagua.
2.      Sierras exteriores: Se extiende por el sector navarro, aragonés y leridano. Sus cumbres más importantes son Leyre (Navarra), Loarre (Huesca) Montsec (Cataluña), ya en contacto con el valle del Ebro.

    1. Depresión Media Intrapirenáica o Canal de Berdún.  Son varias depresiones unidas, perpendiculares al eje de la Cordillera. No hay puertos de montaña. Los materiales son sedimentarios formados por la erosión del cuaternario.

Canal de Berdún

El modelado que presentan los Pirineos está configurado por el glaciarismo cuaternario que dio lugar a que las lenguas de hielo rellenaran valles para morir a 700-800 m de altitud. Este proceso ha dado lugar a la aparición de circos y valles en U o en artesa, que excavan cubetas y forman lagos, ibones y estanys ( en Cataluña).

Valle en U o en artesa.

Ibones

         También presenta fenómenos de vulcanismo en la parte E de la cordillera (región de Olot).  Igualmente  presenta una ausencia casi total de valles longitudinales y el predominio de los transversales, orientados de norte a sur, y que son obra del encajamiento profundo de la red fluvial.

3.3. La Cordillera Costero-Catalana.
Cierra la depresión del Ebro por el sureste. Está orientada de noreste a suroeste y se extiende a lo largo de 250 Km, entrando en contacto con los Pirineos y el Sistema Ibérico. Pese a su modesta condición como sistema montañoso, ofrece una complejidad notable, derivada de su fragmentación transversal y longitudinal.
Geomorfológicamente, la cordillera está partida en dos unidades a la altura de Barcelona: La mitad norte está integrada por materiales antiguos paleozoicos (pizarras, granitos), restos de un antiguo macizo herciniano erosionado en el mesozoico y fracturado en la orogenia alpina. Mientras que la mitad sur lo está por calizas mesozoicas plegadas también en la orogenia alpina.
Morfoestructuralmente se descompone en tres unidades paralelas entre sí y con respecto al mar Mediterráneo:
a.       La cordillera Litoral, que es la alineación inmediata a la costa, estrecha y con 150 Kms de longitud, desde Gerona al Norte de Tarragona y que contiene, entre otras, las sierra de Tibidabo.
b.      La depresión Prelitoral, fosa tectónica rellena por materiales terciarios y cuaternarios. Discurre desde Girona hasta Tarragona a través de un espacio de gran significación geográfica por su importancia agrícola, demográfica y económica , pues es una zona de suaves colinas y fértiles valles : Penedés, Campo de Tarragona.
c.       La cordillera Prelitoral, (250 Km) ya en contacto directo con las tierras del valle del Ebro, donde se encuentran las mayores alturas de todo el conjunto (Montserrat, etc.).

3.4. Los Sistemas Béticos.

Se extienden desde el estrecho de Gibraltar hasta el cabo de La Nao. Constituyen el mayor sistema montañoso de la Península, el de menor edad, más largo y el de mayor complejidad geológica. Surgieron en la segunda mitad de la Era Terciaria a medida que el plegamiento alpino, por desplazamiento de la placa africana contra el zócalo de la Meseta, comprimió los potentes bancos de sedimentos mesozoicos depositados en el mar de Thetis. Aquí se alcanzaron espesores grandes que alternaban calizas y margas, lo que explica los mantos de corrimiento o pliegues alóctonos que la cordillera presenta. La orogenia alpina plegó las Béticas y hundió la región del Guadalquivir, transformándola en fosa, en el Plioceno se abre Gibraltar. Se prolonga hacia las islas Baleares por el mar y por el Norte de África por el Rif. Limita al Norte con el Sistema Ibérico, La Mancha y la Depresión del Guadalquivir. Unidades que presenta esta cordillera:
a.       Cordillera Penibética: Se trata de una cordillera interna que se levanta bruscamente ante el litoral y contiene las sierras de mayores alturas: Ronda y Sierra Nevada, entre otras. En esta última están las mayores alturas del sistema: el Mulhacén (3478m), Veleta y también las Sierras de Ronda, Almijara, Gádor, Filabres. En Sierra Nevada se encuentra un afloramiento paleozoico o cristalino, “ventana tectónica”. Aquí encontramos pliegues que han sido movidos hasta 80 y 90 Km de su lugar de origen y que da lugar a zonas como las Alpujarras donde el basamento paleozoico está al descubierto, El glaciarismo afectó a Sierra Nevada, aunque el modelado glacial es débil. Se encuentran lagos de origen glacial denominados, neveros.

Situación de Sierra Nevada

b.      Cordillera Subbética, exterior, y al Norte de la Penibética. Tiene una clara orientación suroeste-noreste y se extiende de Cádiz a Alicante por las sierras de Grazalema, Harana, Mágina, Cabra, Cazorla, Segura y La Sagra. Continúa con las Prebéticas que llegan al cabo de La Nao: sierras de Aitana, Mariola, etc. Entre sus materiales abundan las calizas mesozoicas y las margas, al amparo de las cuales se han formado amplias superficies acarcavadas de malas tierras y espectaculares relieves kársticos, de los que el más representativo es el Torcal de Antequera. Se trata de una cordillera más tardía que la Penibética aunque también surge dentro del Terciario.
El torcal de Antequera
c.        Entre ambos conjuntos se sitúa la depresión o surco Intrabético, una serie de depresiones interiores que se extiende desde Antequera hasta Baza, pasando por Loja, Granada (vega de Granada) y Guadix (hoya de Guadix-Baza). Tiene unos 250 Km de longitud y está constituida por materiales (blandos: arcillas, margas, arenas, areniscas, calizas). Como consecuencia de los sedimentos que las conforman, tanto la vega de Antequera como la de Granada son tierras con un alto valor agrícola, por lo que la explotación de estas tierras y el asentamiento humano han sido continuos desde épocas antiguas.

Neveros de Sierra Nevada

Cárcavas de Marchal con sus bad-lands y algunas cuevas
Cárcavas de Marchal (Granada) ejemplo de bad-lands
3.5. La Depresión del Ebro.

Comprende las tierras bajas del noreste peninsular. Está cerrada al Mediterráneo por la cordillera Costero Catalana, lo que le impide recibir la influencia del mar Mediterráneo. Su génesis y evolución geomorfológica están asociadas a los sistemas montañosos de su contorno. Inicialmente fue un brazo de mar cuya comunicación con el océano quedó interrumpida a medida que el plegamiento alpino elevaba los relieves ibéricos y pirenaicos. Desde mediados de la Era Terciaria quedó reducido a un lago en el que se depositaban los materiales que la erosión excavaba de las montañas recién formadas y los ríos transportaban gracias a los desniveles.  
Los materiales transportados se depositaron selectivamente según su grosor, situándose los más finos en el centro de la depresión y los más gruesos próximos a la línea de costa. Luego, el proceso de erosión ha dado lugar a la aparición de mesas o muelas, como la Sierra de Alcubierre; mientras que en los bordes aparecen formas de relieve asociadas a potentes bancos de conglomerados y, en las zonas donde el roquedo es de naturaleza margosa o yesífera, las conocidas como malas tierras o bad lands.
Situación de las depresiones del Ebro y del Guadalquivir

3.6. La Depresión del Guadalquivir.
Ocupa el espacio que se extiende entre las Cordilleras Béticas y Sierra Morena. Es una amplia depresión en forma triangular abierta al océano Atlántico, del que recibe la influencia marítima. Está recorrida por el río Guadalquivir, que ofrece la particularidad de no discurrir por el centro de la depresión, sino adosado a Sierra Morena, lo cual es indicativo de su proceso de formación.
Inicialmente, la depresión fue un brazo de mar que recibió las aportaciones sedimentarias de las Cordilleras Béticas y de Sierra Morena. Como quiera que ambos sistemas montañosos tenían distintas características de altitud, edad y dureza de los materiales, los ríos que bajaban de las montañas béticas transportaron mayor cantidad de sedimentos que los procedentes de Sierra Morena; de esta forma se fue produciendo el desplazamiento de la línea de máxima profundidad hacia el norte y, en ella, se acomodó el lecho del río.

Evolución de la depresión del Guadalquivir

Las formas más características de la depresión del Guadalquivir, se pueden dividir en dos zonas:
a.       La zona de campiñas: Se trata de tierras suavemente onduladas que han sido objeto de explotación agraria desde la antigüedad. Se extienden desde la provincia de Jaén hasta la de Córdoba inclusive. Son tierras sedimentarias muy aptas para el cultivo de secano y de regadío, por lo que se ha desarrollado una agricultura y ganadería importantes, y los asentamientos humanos han sido continuos desde el neolítico hasta nuestros días.
b.      La zona de marismas: Se extiende entre la ciudad de Sevilla hasta su desembocadura. Es una zona a escasísima altura sobre el nivel del mar que se ha ido colmatando con sedimentos poco a poco. En tiempos de los romanos todavía existía un lago que se extendía desde Sevilla hasta Sanlúcar de Barrameda, lago que fue desapareciendo por el asentamiento de sedimentos traídos por el río y que ha formado el actual sistema de marismas, cuya condición de zonas húmedas fue uno de los principales argumentos para la declaración del Parque Nacional de Doñana.

Situación del lacus ligustinus

4. Los relieves insulares.

Los archipiélagos ofrecen dos tipos de relieve claramente diferenciados. Las islas Baleares guardan una estrecha relación con el relieve peninsular, mientras que las Canarias son completamente independientes, tanto por su situación geográfica como por su carácter volcánico.
4.1. Las Islas Baleares.
Son la prolongación geográfica de la Península en el mar Mediterráneo a través del cabo de La Nao, ya que, excepto en la isla de Menoría, el archipiélago representa la continuidad de las Cordilleras Béticas; así lo acredita su estructura geológica, la naturaleza de sus materiales y la edad de formación.

Es en Mallorca, en razón de su tamaño, donde se hallan mejor representados los caracteres originales del relieve. Éstos se sintetizan en la existencia de dos cadenas montañosas y una depresión interior: al noroeste se sitúa la sierra de Tramontana, que contiene la mayor elevación del archipiélago (Puig Major, 1445 m); al sureste se extiende la denominada sierra de Levante y, entre ambas, la llanura central.
La isla de Menorca se diferencia del resto del archipiélago por su vinculación con la cordillera Costero-Catalana, hecho perceptible en la naturaleza del roquedo e, incluso, en su particular forma y orientación.
4.2. Las Islas Canarias.
Situadas en el Océano Atlántico, tienen un carácter volcánico compartido con otras islas del mismo océano, como Islandia o las Azores. Su origen hay que relacionarlo con las emisiones volcánicas que tuvieron lugar a mediados de la Era Terciaria, cuando la orogenia alpina rompe el fondo marino y emerge material magmático a través de las fracturas existentes en esta zona de fricción entre la placa africana y la corteza oceánica.
Mapa físico de las Islas Canarias 2007
Las islas se alinean conforme a dos rumbos dominantes, noreste-suroeste y sureste­-noroeste, y ofrecen como rasgo común su carácter montañoso. Se elevan desde las profundidades marinas hasta una altura considerable, lo que, unido a su limpia atmósfera, ha sido aprovechado para la instalación de grandes observatorios astronómicos. Su punto culminante es el Teide, que con 3710 metros de altitud es la montaña más alta de España.
La naturaleza volcánica del roquedo, la abundancia de basalto, troquitas y fonolitas y los grandes desniveles que entraña la montaña han originado formas de relieve espectaculares. Entre éstas destacan las calderas y los cráteres volcánicos, los pitones o roques de lava que la erosión ha puesto al descubierto o los malpaíses, resultantes de la solidificación de las lavas.
                              Vista del Teide.
5. El litoral español.

            El territorio español tiene aproximadamente unos 5.978 kms de costa, unos 3.933 kms. Peninsulares y 2.045  insulares. La costa peninsular es predominantemente rectilínea y está formada por la costa cantábrica, la atlántica y la mediterránea. Las costas están constantemente transformándose como consecuencia de la acción de las corrientes marinas, el oleaje, la abrasión y las fluctuaciones del nivel del mar. Las costas españolas no presentan sinuosidades ni entalladuras, salvo pocas excepciones, de ahí el carácter macizo de la Península. 
5.1. La Costa cantábrica.
Se trata de una costa rectilínea, con acantilados y pocas playas pues la cordillera va paralela al mar. Encontramos accidentes geográficos: cabos como Machichaco, Ajo y Peñas y la existencia de algunas rías como la del Nervión, la del río Eo, etc.

                                             Cabo de Peñas en Asturias


Playa de las catedrales en la provincia de Lugo, ejemplo de costa acantilada


5.2 La Costa gallega.
Se extiende entre el cabo de Estaca de Bares y la frontera portuguesa. Recortada por la existencia de rías o valles fluviales. Se tratan de fallas que fueron ocupadas por la red fluvial y que posteriormente, como consecuencia del hundimiento del zócalo paleozoico hacia el oeste, se produjo una penetración del mar hacia el interior, provocando que los ríos en su desembocadura estén sometidos a las fuerzas de las mareas. Se denominan Rías Altas, al Norte de Finisterre y Rías Bajas al sur de Finisterre.


                                  Vista aérea de una ría gallega


5.3. La costa atlántica andaluza:
Se trata de una costa baja y de extensas playas arenosas. Se extiende desde la desembocadura del Guadiana a Trafalgar, es decir las provincias de Huelva y Cádiz. En esta zona se encuentran las marismas, colmatación del Lacus Ligustinus romano.
                       Fotografía aérea de la playa de Matalascañas (Huelva)

5.4. La costa mediterránea
Se extiende desde la punta de Tarifa a Francia distinguiéndose los siguientes sectores:
a.       El sector bético: Se trata de una costa rectilínea desde Gibraltar al cabo de Gata en Almería, pues se corresponde con la cordillera Penibética, que va paralela al mar y que se hunde a la altura del cabo de Palos. Desde aquí al cabo de la Nao está condicionada por el surco intrabético que forma el entrante del golfo de Alicante. Al Norte, la Subbética con las alineaciones prebéticas han conformado los cabos de La Nao y San Antonio. Es una costa variada de zonas rocosas, acantilados que se combinan con pequeñas playas o calas.
                               Zona del cabo de Gata en Almería

b.      El litoral valenciano: desde La Nao al delta del Ebro. Amplia llanura que desciende hacia el mar desde la cordillera Ibérica y en la que destaca la Albufera de Valencia. En la costa abundan los tómbolas, islotes rocosos unidos al continente por istmos arenosos.
                                  Costa baja y llana: la Albufera de Valencia
c.       El litoral catalán. Diferente a lo largo de sus 552 Km. Acoge el delta del Ebro (Tarragona), gran llanura aluvial, triangular, alargada de E a O. abundan las lagunas y albuferas y la inestabilidad del cauce provoca meandros abandonados y brazos antiguos. Se formó después del último período glacial.
d.      La costa Brava gerundense es abrupta y rectilínea. Debido a la poca dinámica de las aguas mediterráneas, en los entrantes hay pequeñas playas rodeadas de promontorios rocosos.

La costa Brava

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